Parasitología es la parte de la Biología que estudia los fenómenos de dependencia entre seres vivos.
El estudio de los protozoos (unicelulares) y metazoos (pluricelulares) que afectan al hombre, es el objetivo de la parasitología médica.
Son parásitos aquellos seres vivos que en parte o en toda su existencia viven o dependen de otro organismo, generalmente más complejo (huésped).
El vínculo existente entre el hospedador y el parásito expresa un grado de especificidad biológica. Esto habla de que los parásitos no son seres primitivos, ya que presentan una alta capacidad de adaptación y una alta tasa de reproducción.
Algunas Parasitosis son sumamente frecuentes (Oxiuriosis, Giardiosis, Pediculosis, Escabiosis), otras son excepcionales (Anisakiosis) y otras se desarrollan en huéspedes inmunocomprometidos (Toxoplasmosis cerebral, Estrongiloidiosis masiva).
Las Parasitosis constituyen uno de los mayores problemas de la salud pública. El paludismo por ejemplo se encuentra entre las 10 primeras causas de morbimortalidad en el mundo y el número de gusanos como Áscaris lumbricoides se estima en unos ocho mil (8000) millones.
En nuestro país, enfermedades como la de Chagas-Mazza, Hidatidosis, Uncinariosis y Ascaridiosis presentan altas tasas conocidas, corno ocultas de prevalencia.
Dadas las corrientes migratorias permanentes en nuestro tiempo, es obligatorio conocer al menos la existencia de ciertas parasitosis exóticas.
El conocimiento de la morfología y de los ciclos evolutivos de los parásitos es imprescindible para llegar a un adecuado control de las parasitosis.
Una correcta toma y envío de la muestra redundará en un diagnóstico de laboratorio confiable, que permitirá individualizar al/los agente/es causales, que serán eliminados con el tratamiento y medidas higiénicas personales y comunitarias adecuadas.
Todo ello sin olvidar los consejos sobre medidas sanitarias implementadas por el Estado que eviten la difusión de las enfermedades parasitarias.
Biología parasitaria
La estructura celular que caracteriza a los parásitos, es la célula eucariota. Si consideramos que un parásito puede estar formado por una sola célula (protozoo), debemos admitir que esa sola célula ha de realizar todas las funciones inherentes a la vida parasitaria. No ocurrirá lo mismo en el caso de metazoos, en que las células pueden agruparse en órganos y sistemas que desempeñan distintas funciones.
En la célula eucariótica de los parásitos se destaca el alto contenido en hidratos de carbono. El glucógeno es el principal y se postula que es utilizado como fuente de energía cuando el parásito se encuentra en un ambiente pobre en oxígeno.
Dentro de las proteínas, podemos hacer referencia a las proteínas funcionales que son agrupadas en la actualidad en grupos enzimáticos denominados zimodemas que permiten perfeccionar la caracterización parasitaria.
Los parásitos también poseen proteínas de carácter estructural como la queratina y la esclerotina que han sido estudiadas fundamentalmente por su carácter antigénico. La esclerotina es una proteína de los quistes de protozoos y de las paredes de los huevos de los gusanos o helmintos. La queratina se encuentra en ganchos y embrióforos de los cestodos.
La energía necesaria para el metabolismo de la mayoría de los parásitos es a través de procesos anaeróbicos.
Las especies de helmintos parasitarias, estudiadas hasta el presente, consumen O2 cuando está presente y pueden sobrevivir en un habitat con alta tensión de O2. Por lo tanto no pueden ser considerados ni como anaerobios obligados ni que dependan de procesos aeróbicos.
Dentro de los protozoos parásitos, ciertos grupos pueden considerarse estrictamente anaerobios. Los artrópodos son aerobios.
Inmunidad y parásitos
Las enfermedades parasitarias son una causa muy importante de morbilidad y mortalidad. Esto sigue siendo así a pesar de los adelantos en quimioterapia y las modernas medidas para el control de la transmisión de los parásitos. Las parasitosis afectan a millones de individuos, su prevalencia va en aumento y se hace imperiosa la necesidad de contar con tecnología para realizar inmunoprofilaxis masiva (vacunas).
Existe una gran diversidad de parásitos y las respuestas inmunes efectivas contra ellos son de una variabilidad considerable. Estas enfermedades tienen la particularidad de estimular más de un mecanismo de defensa y el tipo de respuesta depende de la identidad del agente. Con intención de evadir la respuesta inmune del huésped, los parásitos desarrollan un sistema de adaptación, que les permite sobrevivir.
Los aspectos cruciales para la comprensión de la inmunoparasitología son los mecanismos adaptativos del parásito a su hospedador vertebrado y las características biológicas particulares de cada agente.
Dr. Arnaldo Casanova.
Docente (JTP) de la Cátedra de Microbiología y Parasitología
Facultad de Ciencias Médicas. UNLP.
Desde el 1 de junio de 1980.
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